II.- El Amor
El amor, dentro de la clasificación de las preocupaciones -a la que pertenece-, es la forma más complicada de pre-ocuparse por una persona.
Digo, uno puede estar seguro de que el taxista le querrá cobrar más de la cuenta, o de que el mecánico le robará piezas, o de que el político se venderá con saña, o de que el abogado lo inmiscuirá sin motivo, o que el médico los desahuciará a propósito, y como resultado, terminará preocupado, planeando alivio o venganza, preocupado de veras.
Pero nunca sabrá por qué ese tipo de pre-ocupación que siente, cuando esa persona que ama le dice que no, o que no llegará, o que se siente mal, o que necesita un gran favor, o que tiene miedo, o que hace frío, o que no pasa nada, se le escapa de la boca y le tiene con la frente irresponsable y el sudor pellizcándole las patillas.
Para las preocupaciones y otras bagatelas hay cantidad de remedios, libros, escritores y expertos.
Para las pre-ocupaciones, ni medio kilo; esto realmente me preocupa.

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